Todo trata
de hacer creer que lo he superado, que las cosas que pasaron hace tanto tiempo
volaron, se las llevó el viento. Pero cada día que recuerdo lo feliz que era en
mi infacia me hace ver que sí, la herida se ha cerrado, pero la cicatriz sigue
ahí.
Oculto mi
tristeza, mis sentimientos en sí, tras unos cascos, que más o menos ayudan a
calmarme. Solo quiero que vuelvas, que desde el día, en el que te fuiste nos
dejastes a todos, mal, muy mal. Volver a verte sonreir y que me regañes cuando
erraba. Las discursiones que tenías con mi padre o esas sonrisas que no se
borrarán nunca de mi mente.
Abuelo,
aunque nunca leerás esto, solo decirte, que eras, eres y serás esencial en mi
vida. Gracias por cada momento que pude vivir a tú lado. Y perdoname por los
errores que pude cometer, de esos aprendí.
Abuelo; te
quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario